10/1/11

Música para ilustrar objetos


El parlamento de Londres durante el ocaso, 1902
Claude Monet


Todo ser, en cierta medida despierto, todo soñador, al que alude Pessoa en el texto que transcribí hace unos días, vive. Viaja por hileras, galerías de sueños; sumido en la perplejidad de sí mismo y el mundo, se magnifica con la realidad física y con los pasajes oníricos que son la vida. Uno tras otro y uno entre-otro, éstos atraviesan lo que somos, juzgando, analizando: viviendo. Tal vez no atraviensan lo que somos, sino -como dice Chantal Maillard- lo que estamos siendo, lo que vamos siendo. Vivir es un ir siendo, ir-siéndose.

El ir-siéndose del soñador es siempre intenso, tanto en la tristeza como en los ratos efímeros de comunión rítmica con la existencia. De ahí el despliegue de la obra, el parto de las imágenes y los sonidos; la escultura que el alma traza en el lienzo de la materia. Se suceden, y se seducen, miden sus fuerzas recíprocas. Se comunica lo desconocido con la solemnidad de lo inerte. Se produce el continuo devenir del universo, mezclas de energías, fuerzas que se arremeten, se punzan y se desvían para alcanzar el equilibrio; el cosmos es una lucha entre fuerzas que alcanzan equilibrios. El equilibrio es la obra. La obra, que como la materia, se ha forjado con el permiso del tiempo, y mutará de nuevo, tarde o temprano, por la exigencia del tiempo. El Tiempo: una fuerza mayor que es madre que acoge en su seno, genera y transporta la vida; y asesino, que, de la mano de los dioses, destruye su propia obra en un lento devenir, una especie de degradación pausada, un deterioro corrosivo, una mano invisible que lentamente marchita todo cuanto toca. El Tiempo: génesis y Medusa de todo cuanto somos; de lo de adentro y lo de afuera.

En muchas ocasiones, inmerso en la soledad y el silencio, improviso; dejo a mi alma marchar y volver, estre-mecerse sola, recorrer caminos invictos, atreverse; la dejo ser bebé que a tientas, guiado por su voluntad, escruta entresijos de su alma nueva tanteando el mundo de las cosas. Entre la música, mi ser y la espectación de mi conciencia, se ocurren fuerzas que, a pesar de la seguridad de su derrota, se enfrentan con el tiempo en un extraño juego etéreo.

Tal fue la vez, tocando la guitarra eléctrica, y probando algunos efectos de sonido de pedal, a ojos cerrados, siendo sólo sonido, que encontré un efecto que me retuvo, me paró; me absorbió y supuso, en ese momento, sólo en ese momento, una expresión que tenía que escribirse, esculpirse en algún sitio, salir. Así que, presa de ese momento, conservando conscientemente -por vana que sea a veces la idea- el estado de mi alma, grabé lo que dejándome ir sucedía.

Mientras tocaba pensé en los objetos.

Detenidamente, toda mirada o aprehensión de un objeto es un vértigo. Una montaña rusa de lo estático. Si miramos y tocamos con detenimiento, sometiendo la materia al análisis puro de la conciencia, todo objeto es un ente desconocido, extraño, incomprensible; primero desaparece el lenguaje, el nombre -la palabra que enjaula el mundo en pequeñas prisiones invisibles-, y después desaparece todo el concepto, lo aniquilamos; y sucede cierto encuentro lejano, como si el alma y el objeto, habiendo sido los dos parte de una misma cosa hace tantos eones, se reconociesen en lo profundo. Entonces yo soy el objeto, y el objeto soy yo. Y lo que toco es esa sensación, esa energía, soy hacia-y-con el objeto.

Por eso titulé a esta pieza improvisada Música para ilustrar objetos. Los objetos son el leitmotiv conceptual de la pieza. Recomiendo escucharla, a ser posible, con audífonos, sin distracciones exteriores. Esto que comparto no es pop-ular, ni música de fondo. Propongo una investigación en vuestro interior mientras la escucháis. A ver qué os evoca. Qué vacío encontráis. Qué hueco vais-siendo.

Música para ilustrar objetos


16 comentarios:

Ahab

He ilustrado la entrada con esta pintura de Monet porque, además de ser una de mis preferidas, parece guardar una relación con la pieza: el Impresionismo tiene un origen y una esencia parecidos a lo que fui-siendo cuando improvisé esta pieza: improvisación instantánea de lo que se ve y siente, transformando, creo, doblemente el objeto: desde lo que es (lo que quiera que sea), lo que veo y siento, y lo que represento. La calidad de la fotografía no es muy buena, la tomé yo mismo en el museo de Orsay. En la red no encontré otra más parecida a la pintura real.

PeterPan

Hola. La verdad es que yo me he quedado un tanto anonadado con ella. No con la pintura, sino con la música (jeje). Me ha parecido interesante pero ahora no encuentro palabras ni me veo en un momento adecuado para emitir una opinion sobre ella. Volvere a dejarte un comentario cuando este en condiciones para hablar mas adecuadamente sobre ello.

La reflexion es muy interesante. Las perspectivas y el aire literario del texto me han encantado.

gracias

un saludo!

Anónimo

Siento como si me encontrase caminando recelosamente en un laberinto univiario; y cuanto más avanzo, el camino no varía y si intento escalarlo, la muralla se eleva... Así que, sólo queda seguir adelante para poder encontrar la salida (si es que existe).

Anónimo

Interesante post. Si no me equivoco es la primera vez que has compartido algo de tu creación aqui, ¿no?.

La pieza estupenda!, y las relfexiones sobre ella también.

Me ha recordado a alguna música clásica contemporánea y también a ciertas cosas de King Crimson.

Lo que más me ha gustado de la pieza ha sido la forma en que has usado los silencios, el tempo que tienen, siendo una pieza improvisada, y ciertas "tormentas" cerca del final que parece que representaran la creación del mismo big bang, el albedrío del espacio. Estupenda pieza. Gracias por compartirla.

Espero que cuelgues mas cosas tuyas en un futuro.

P. Galvez

Aphisme

Hola. Me ha gustado mucho. Si me suena a algo, es a siglo XX. Es una pieza que suena a música clásica contemporánea, como bien dice P. Galvez. suena a experimentación académica. Excelente idea compartir algo así. A mí me ha evocado edificios en ruinas, fábricas abandonadas, ese fatalismo ocre, bastante atractivo.

gracias de nuevo

bazoko

Quizá tu mejor entrada hasta la fecha...

es difícil traducir a palabras las sensaciones encontradas que se suceden vertiginosamente en la escucha y ahuecan, vacían esa interioridad en un doble movimiento que al mismo tiempo la pueblan de resonancias, reflejos, astillas de colores diversos. Hay aquí una forma de quebrantar, hendir, fisurar que tiene mucho de delicadeza alfarera, de encofrado de una materia prima que se resiste a plegarse a los imperativos de la conciencia expectante: adivino resistencias, retrocesos, "pactos", la conciencia se limita y se ilimita simultáneamente al pretender abarcar algo que se cierne y desborda los límites de la visión o la escucha.

En una lectura más personal, el hueco que voy siendo es un hambre que me de-mora, me hace vibrar en la pausa, suspende la incredulidad y acerca una lógica de la espectralidad que es también un lenguaje arruinado, sometido al imperio de un flagelo aparentemente analítico pero ansioso de re-unión, hambriento de síntesis; hay la violencia de un proceso dialéctico y de una rendicion.

Lo que a mí me ilustra esta música es el hambre de la conciencia, el hambre-conciencia al embestir sus diques y hacer porosa la membrana: acercamiento, extrañeza que busca el uni-sono, la convergencia imprevisible del margen interno que se ensancha al ser horadado por la inquisición de la búsqueda.

Es también la indagación, la "caída" en una lengua por-venir: sintaxis calcinada, quemadura que dice el grito, lengua que se extenúa y se sobrevive al desgarrar el velo de la lengua previa, ya anquilosada.

Una forma de adentrarse y herir el centro del sentido,

una forma de fragilizarse para ver mejor y que otro tacto, otro con-tacto sea posible

abrazo

outlander

muy buena la entrada, que junto con la pieza compuesta por ti le da el toque mas personal hasta la fecha. el tema me gusto bastante con esas idas y venidas, que aveces recuerdan un tanto al rock psicodelico mas experimental y otras a la musica contemporanea. a mi me da cierta sensacion como eterea, flotando y recorriendo los distintos niveles de la consciencia, tal cual es el trasiego del pensamiento. realmente es un acierto la pieza.

Dudo

Me ha gustado mucho el escrito previo a la pieza, un preámbulo perfecto para disponerse a abrir el alma y sentir la escucha.
He tratado de centrarme tan solo en oír para sentir. Me he relajado, tumbado, cerrado los ojos, y colocado unos audífonos para centrar más aun la atención (para que veas que me lo he tomado en serio jeje).
He visto imágenes físicas, acompañadas de una sensación de angustia, que se va suavizando y llegando al vacío, el sentimiento de vacío. Comienza siendo un espacio negro, en el que hay una gran rueda dentada (de las de engranaje) de metal y con muchas y grandes manchas de óxido. La rueda cuelga de dos cuerdas paralelas y oscila de un lado a otro lentamente. La luz que hace que pueda ver la rueda es parecida a la de un foco, o como si fuese un lugar cerrado y hubiera un agujero arriba que permitiera entrar la luz. De repente el plano se aleja un poco y se ve donde acaba el chorro de luz, que es un circulo blanco en medio del negro y que en el centro del punto de luz se ve un hombre agazapado y acongojado. De manera que ahora se ve: un espacio negro con un tubo de luz en el centro que apunta justo a un hombre, y a unos metros de su cabeza una gran rueda de engranaje, mucho mayor que el ser. De pronto aparecen otros seres humanos caminando entre la oscuridad de una forma muy recta, y no se ven muy claros debido a la poca luz. Uno de ellos entra en el círculo de luz y se queda un momento observando al que permanece ahí en todo momento. El hombre que entra es mayor, pero no de edad, si no de tamaño. Como si el que ya estaba midiese 1,70 m y el que entra 2,50 m. Después de observarlo mirando hacia abajo, sale del circulo y continua su camino recto, y desaparecen todos en la oscuridad. Después empiezan a caer paraguas abiertos, planeando, y se quedan suspendidos en el aire a la altura de la mitad de la rueda y a los extremos, sin tapar la rueda. Empiezan a caer gotas de agua de los paraguas, cada vez con más fuerza, y se inunda hasta el cuello de quien ha permanecido todo el rato bajo la luz. El agua para de caer y el nivel del agua empieza a bajar, como si se hubiese quitado un tapón y cayera por el desagüe. Los paraguas desaparecen y el engranaje también, y queda tan solo el ser. Sentado en el suelo abrazando sus rodillas y rodeado de oscuridad y vacío. Mientras veo toda esta historia, aparecen flashes de imágenes. Unas son como si estuvieses viajando por el interior de un tubo y otras son gotas de agua en primer plano, que caen de una en una haciendo ondas en más agua. Pero son cortos flashes y poco frecuentes.
Espero haber descrito bien lo que he visualizado y sentido en este largo comentario. Jamás imaginé toparme con estas imágenes. He alucinado un poco.

Buena entrada. Da muy buen juego para compartir la primera sensación que nos provoca a todos una misma pieza. Un abrazo.

Ahab

PeterPan:

bueno la música es difícil de describir siempre. Algunas veces pasa que no encontramos las palabras que nos satisfacen para decir algo.
Si algún día se te ocurren o encuentras el tiempo, estaré encantado de leerte.

Gracias por comentar

Ahab

P. Galvez:

Sí, es la primera vez que publico algo de mi ceración aquí.
Comprendo esa sensación de “música clásica contemporánea”, ese acercamiento en los sonidos, en algunos tempos de la pieza.

Me resulta halagador lo de los silencios, los silencios en esta pieza son tan importantes como las notas y los sonidos que hay.

No sé si volveré a publicar algo mío aquí alguna vez. Puede ser.


gracias a tí por escucharla y comentarla.

Ahab

Aphisme:

Entiendo que suene a siglo XX, porque suena a clásica contemporánea y a música instrumental experimental.
Suena a desprendimiento y experimentación académica, es cierto. Y es curioso porque es una improvisación ceoncebida desde el momento. Es curioso que suena a casi lo contrario a eso, que admita esa esa lectura.

Ese paisaje ocre que refieres, genial.

gracias a tí

Ahab

Anónimo:

Interesante el laberinto. un tanto claustrofóbico, pero siempre puede cambiar (o no)

Gracias por venir y comentar

un saludo

Ahab

bazoko:

una materia prima que se resiste a plegarse a los imperativos de la conciencia expectante: adivino resistencias, retrocesos, "pactos", la conciencia se limita y se ilimita simultáneamente al pretender abarcar algo que se cierne y desborda los límites de la visión o la escucha

Precisamente. El proceso de creación, cuando se trata de entrar en los espejos y perderse en las densidades nuevas y desconocidas, se produce siempre dentro de una jaula, parece que siempre hay jaula, siempre hay límite; a veces encontramos o quizá fabricamos espejismos en que los límites se ausentan y este sueño dentro del sueño es sumamente verosímil, todavía creo que puede ser real el que experimenté, en sucesivos lejos-cerca, el día que improvisaba esta pieza.

Me gusta la observación del proceso dialéctico
Yo también la encuentro, observando mi propia obra, de la que yo mismo puedo saber poco más que el que la escuche bien y encuentre el hueco.

Y también es una caída e indagación al abismo espontáneo, al momento del que tanto hemos hablado, en busca de herirse de otra forma, de doblarse de otra forma, de temblar en la oblicuidad, en la experimentación, en un flote de vaivenes.

Excelentes apreciaciones como siempre,

muchas gracias

abrazo

Ahab

outlander:

Sí, hay mucho de eso, de ida y venida, de cruce de caminos, de, como dijo bazoko: resistencias, retrocesos, "pactos abstractos, de la conciencia tanteando el dentro como puede, como un juego de niños. Lo otro, es para la conciencia siempre demasiado grande, extremadamente grande, infinito, la conciencia está ahí precisamente para empequeñecernos, el yo es un achicador, un limitador, un protector del vértigo insoportable que parece que no está, pero está ahí, escondido, detrás del velo. Intuirlo, tantearlo, dirigirse a él, es la tarea del arte.

Abrazo

Ahab

Dudo:

Muy interesante tu detallada experiencia abstracta-surreal con las imágenes. Podrías probar, en un futuro, a escuchar, con esa misma disposición, las obras que te he recomendado de Olivier Messiaen, te parecerían menos raras que antes y muy subyugantes desde el punto de vista de la imaginación abstracta primero, y luego te dirían otras cosas, cuando empezaran a acercase a lo que entendemos por “conocer” al alguien o algo: la repetición. Error claro. Pero es la naturaleza del yo occidental, hay que empezar a romper con ella. No es lo mismo “conocer” –por medio de la repetición- una obra pop, que una obra de poderoso calado trascendental, como “el cuarteto para el fin de los tiempos” que te recomendé alguna vez. Lo vuelvo a hacer.

He disfrutado con tu descripción de las sensaciones y conceptos.

un abrazo

Ahab

Quiero disculparme por la tardanza en contestar vuestros comentarios.
Y mostrar mi profundo agradecimiento a vuestra inestimable atención, escucha y aportación.

Hace años que experimento continuamente, especialmente cuando improviso, la necesidad de “retirarme” de los márgenes, salirme de la escaleta que marcan los ritmos convencionales, y lo hago-ocurre cada vez más. Incluso en canciones “normales”.
Esta pieza fue también una desnudez, hace tiempo que la hice, no sé cuánto, pero más de un año posiblemente, y fue un descubrimiento puntual, un momento de salida del margen, con el cordón umbilical atado (pues eso sí que es difícil de soltar, en ello estamos y estaremos), con el cordón del astronauta que sale del trasbordador en pleno espacio, si se suelta, corre el riesgo de desaparecer en la inmesidad-vértigo. En el tanteo de esa “inabarcabilidad” estamos.

Abrazos y agradecimientos a todxs de nuevo